En la segunda jornada de BAFWEEK, Kosiuko presentó Dame Fuego, el primer capítulo de su colección Primavera-Verano 2027: una propuesta que lleva el ADN de la marca hacia una Riviera imaginaria, entre el espíritu de Saint-Tropez, la estética náutica de Le Club KSK y una actitud decididamente Kosiuko.
El nombre de la colección funciona también como declaración de intenciones. Dame Fuego homenajea a Sandro, incorporando referencias a la cultura popular argentina dentro de un universo de moda contemporáneo. El concepto no se queda únicamente en la referencia musical: aparece también en una paleta intensa, donde rojo, blanco y azul construyen buena parte del relato visual.
Una Riviera con ADN KSK
La pasarela se convirtió en una especie de club de verano imaginario. Rayas, denim, guiños náuticos, gorras, cinturones protagonistas y siluetas relajadas convivieron con piezas de mayor impacto. El denim tuvo un papel central, reinterpretado a través de diferentes lavados, tratamientos y siluetas. Aparecieron jeans bootcut y cigarette, prendas coordinadas y conjuntos que llevan el clásico jean de Kosiuko hacia una lectura más contemporánea. También hubo espacio para el cuero, los brillos y las intervenciones artesanales con cristales facetados, uno de los recursos que la marca viene incorporando como parte de su identidad.
Del día a la noche
Una de las fortalezas de la propuesta fue justamente esa capacidad de mezclar códigos. El espíritu relajado del denim y las referencias náuticas convivieron con piezas más nocturnas: negro, transparencias, cadenas plateadas, cristales y siluetas amplias. También aparecieron elementos del universo rock y cowgirl, llevados hacia una estética boho chic más sofisticada.
Una puesta pensada como espectáculo
Kosiuko no presentó solamente ropa: presentó una experiencia. El desfile reunió alrededor de 600 personas, mientras que la puesta musical incorporó remixes de clásicos de Sandro y Cerati & Melero, junto con una selección contemporánea a cargo de Tuti Gianakis. La pasarela fue mutando de temperatura: azul, rojo, luces, humo y una sucesión de looks que hicieron que la colección funcionara casi como un show. Moda, música y espectáculo volvieron a encontrarse en el universo Kosiuko.
Desde mi mirada
Estar frente a esta pasarela también fue observar algo que Kosiuko sabe hacer muy bien: convertir una colección comercial en una experiencia visual. Desde mi lugar como espectadora y productora vinculada al mundo de la moda, lo que más me llamó la atención fue justamente esa capacidad de construir un universo alrededor de las prendas. No fue solamente qué ponerse, sino qué historia contar con eso que llevamos puesto.
Kodiuko volvió a demostrar que cuando el fashion show está bien pensado, la ropa deja de desfilar y empieza a contar una historia.